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Examen día 7/06/2016

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¡Increíble el trabajo en equipo!. Tras confirmación personal de todos (excepto  Jesús del que me han dado palabra ), confirmo: MAÑANA NO HAY EXAMEN. Sois unos brasas.

En clase hablamos de la nueva fecha, pero hay pocas opciones. La semana que viene hay que hacer también las recuperaciones de las pendientes y de la gente que suspenda este exámen (si la hay).

Posibles preguntas tipo examen tema Macroeconomía y El Dinero

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Advertencia: esto son sólo preguntas – tipo. Me reservo el derecho a que se me ocurra otra pregunta y la ponga en el examen. Es para que tengáis una orientación de por donde van a ir los tiros. Pero no me va a valer la excusa de … “eso no estaba en la lista”:

  1. Si el gobierno de Extremadura abriera una nueva facultad en Plasencia ¿cómo afectaría esto a la riqueza , el empleo y el nivel de precios en la ciudad? Explícamelo con tus palabras y con un gráfico.
  2. Explícame el círculo vicioso que provoca una recesión.
  3. Explícame los procesos económicos que se ponen en marcha cuando estamos en un ciclo de expansión.
  4. ¿Qué políticas puede hacer el gobiernos que afectan a la Demanda Agregada?¿Y a la Oferta Agregada?
  5. Explícame gráficamente y con tus palabras porqué la política fiscal expansiva funcionó tan bien hasta los años 70
  6. ¿Qué explica la curva de Laffer? ¿Tú estas de acuerdo?Razónalo
  7. ¿En qué se diferencia el Banco Central Europeo de la Reserva Federal de Estados Unidos?
  8. ¿Cuáles son los instrumentos de la política monetaria ?
  9. En una situación en la que la Oferta Agregada es muy inelástica (vertical), explica con tus palabras y gráficamente los efectos de una política monetaria expansiva
  10. Explícame con tus palabras (y si te atreves, gráficamente) la trampa de la liquidez
  11. Explícame y dibuja gráficamente los efectos liberalizar los mercados y reducir los costes de inversión de las empresas
  12. Explica la diferencia entre privatizar y liberalizar
  13. ¿Puede una medida de política fiscal afectar a la oferta agregada? Explícalo con tus palabras y gráficamente
  14. ¿Que explica la curva de Phillips? Si tenemos una alta inflación… ¿Cómo la podemos reducir?¿Qué consecuencias tendrá esto para el empleo?
  15. Explica con tus palabras y gráficamente qué es la estanflacción y si se puede salir de ella con políticas de demanda agregada
  16. Explícame qué es la inflación autoconstruida
  17. Si fueras presidente/a del Gobierno… ¿qué política económica pondrías en marcha?¿Qué consecuencias positivas y negativas tendría? (ojo aquí no hay respuesta “buena” si no “bien razonada”) (Si os sale muy bien ….OS VOTO)
  18. Según SBQ Solidario … ¿qué es la caridad?
  19. Explica con tus palabras la diferencia entre caridad y justicia social
  20. Dime TODO lo que sepas de economía  😆

Macroeconomía y Política Económica

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Esto son los apuntes que estamos usando en clase, tomados del magnífico libro de José Sande de Economía de Primero de Bachillerato  que lo tiene publicado gratuitamente en http://www.librosdetextogratis.com/. Uno de los mejores textos de economía que conozco… ¡y gratuito!. Los apuntes de Macroeconomía y Política Económica son parte de dos lecciones.

El enlace para bajarlos por si alguien prefiere imprimirlos en casa en vez de acudir a Conserjería es:

http://www.jramajo.com/wp-content/uploads/2016/05/Macroeconomía-y-Política-Económica.pdf

 

Otra parte de los apuntes :

http://www.jramajo.com/wp-content/uploads/2016/05/Política-Económica-y-Economía-Política.pdf

La página que me despisté con la inflacción:

inflacción

 

Macroeconómía Rápida

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Unos queridos compañeros de la Asociación Espai Marx, me propusieron un reto: intentar explicar algunos concepto básicos de macroecononía sin utilizar gráficas ni matemáticas. Aquí dejo el intento, que puede ser una introducción muy rápida (y básica) a la macro.

Macroeconomía Rápida

Principios y análisis de las posturas keynesiana, neoliberal y decrececionista.

En la economía se distinguen actualmente dos campos : la microeconomía y la macroeconomía. La microeconomía es el estudio individual de cada mercado, agente o ley económica y sus características considerado cetiris paribus todo lo demás, es decir sin tener en cuenta las interrelaciones que tiene con su entorno. Las reglas del mercado, las características de la competencia perfecta, el comportamiento de un monopolio, el comportamiento de un consumidor, del mercado de trabajo,o las leyes de productividad marginal decreciente son consecuencias del análisis microeconómico..

En 1936, Keynes establece unos principios metodológicos nuevos que llevan al planteamiento macroeconómico, donde se considera la economía en su conjunto, y donde las variables económicas están todas interrelacionadas unas con otras, para resolver los problemas económicos que considera básicos : el crecimiento económico, el nivel de empleo y el control de los precios.

Flujo circular de la renta

Flujo circular de la renta

Para ello, define las relaciones que hay en el flujo circular de la renta (la producción y la riqueza) de una economía. Su gran objetivo es acabar con las crisis cíclicas del capitalismo y conseguir incrementar la riqueza (el Producto Interior Bruto ,PIB) y reducir el paro sin descontrolar los niveles de precios (la inflacción). Para ello define la demanda agregada, es decir que todo lo demandado en una economía se puede descomponer en la suma de: lo demandado por las familias , es decir el consumo ; lo demandado por las empresas para producir o incrementar su capacidad productiva, es decir la inversión ; lo demandado por el sector público, es decir el gasto público; y lo demandado o producido para consumidores, empresas, y sector público de economías externas ,es decir el sector exterior. La genialidad de su análisis viene de que se da cuenta que todas estas variables están interrelacionadas entre sí. Un incremento del consumo provoca que aumente la demanda agregada, que provoca que tenga que aumentar la producción, que hace que se tengan que contratar más trabajadores, que a su vez incrementarán el consumo. A estos bucles que se producen en los elementos de la demanda agregada se le llama efecto multiplicador. Como la variable más fácilmente controlable por el gobierno es el gasto público, basta con que el gobierno aumente su gasto para poner en marcha este circulo virtuoso. ¿Y cómo financiar esto? Fácil: impuestos sobre el dinero improductivo (los ahorros que no se han transformado en inversión) o mejor todavía, con emisión de deuda pública o imprimiendo billetes (hay que recordar que una de sus frases era “a largo plazo, todos muertos”).

Para responder a esa demanda agregada, las empresas ajustarán su capacidad productiva a los requerimientos del mercado (lo que ofrecen la empresas es la oferta agregada) y aquí paz y después gloria.

¡Y parece que el invento funciona! . Durante cuarenta años el incremento del gasto estatal que crea el estado del bienestar hace que se incremente el Producto Interior Bruto, el empleo y los precios crecen algo, (sobre todo cuando se tira de impresora de billetes) pero bajo control.

Hasta que llega la crisis del petróleo en los años 70. Sube el petróleo, y al subir mucho el precio de los factores productivos, se contrae la oferta agregada, suben los precios y baja el PIB ( y por tanto sube el paro). Los gobiernos reaccionan incrementando el gasto público para aumentar la demanda agregada, pero lo único que consiguen es subir los precios, no salir de la crisis: la temida estanflación (estancamiento + inflación) … ¿que narices estaba pasando?.

Friedman y los chicago-boys neoliberales se apresuraron a dar la respuesta: a niveles de PIB altos, y en mercados muy desarrollados e interconectados, las políticas de demanda agregada no funcionan, sólo crean inflación. Cuando una economía está ya muy desarrollada, y hay un mercado muy desarrollado con un sector empresarial muy dinámico y alto nivel de consumo, incrementar “artificialmente” la demanda agregada hace que se trasladen esos costes rápidamente al mercado ,y aumente poco el PIB puesto que lo que haces al aumentar los impuestos es detraer dinero de la inversión y el consumo privado (efecto expulsión: lo que pones de un “lao”, lo quitas del otro), y suban los costes de producción a las empresas que hacen que tengan que subir los precios para compensarlo o se vayan a producir a otros países. Se nos rompió la demanda agregada, de tanto usarla. Y a la porra el efecto multiplicador. Si queremos que crezca la economía el único camino que tenemos es incrementar la oferta agregada , es decir mimar a las empresas. ¿Y eso como se hace? .Pues dándoles todo el trabajo que se pueda (privatizando) e incrementando su productividad con: tecnología (como Japón), con buena formación a los trabajadores (como Alemania) o reduciendo los costes de producción, es decir los salarios como…. ¿a que no te imaginas quién?

Pero aquí hay una gran diferencia. Si al incrementar el PIB por el crecimiento de la demanda agregada se beneficiaba toda la sociedad, porque se incrementaba el gasto público y se creaba el estado de bienestar, al incrementarse el PIB por el crecimiento de la oferta agregada sólo se benefician los propietarios de los sectores empresariales que tiran de la economía (normalmente grandes multinacionales) . Por eso el PIB crece y se crea empleo, pero aumentan las desigualdades sociales.

¿Las políticas de demanda agregada o keynesianas funcionan en economías muy desarrolladas?. Pues la verdad es que no mucho. Ni al pobre de ZP le salió muy bien la cosa cuando intentó atacar los comienzos de la crisis con planes de gasto público. Hasta en los países nórdicos son cada vez menos keynesianos. ¿Las políticas de oferta agregada funcionan? Sí, pero es muy difícil incrementar la productividad de las empresas en un mundo globalizado y deslocalizado. Además logras hacer crecer el PIB pero a costa de tus ciudadanos (pero si la macroeconomía va bien… ¿qué importa si a las personas les va mal?).

¿Hay alternativas?. Pues sí. Pero son muy difíciles. Hay que cambiar el modelo productivo. El crecimiento del PIB no debe de ser nuestro objetivo económico . No debemos de producir todo lo que podamos, si no sólo lo que necesitemos y que sea ecológicamente sostenible. Tenemos que controlar la oferta y la demanda agregada, aunque sabemos que esto implica una reducción drástica del PIB (decrecer). Y repartir esta (menor) riqueza entre todos para asegurarnos que tenemos las necesidades básicas cubiertas. Fomentar una cultura del ocio y no del trabajo. Pero ¿qué político le pone el cascabel al gato?.

(gráfico del Flujo Circular de la Renta de José Sande, bajo licencia Creative Commons)

Trabajo Economía Primero de Bachillerato

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ADICTOS A LAS COMPRAS BARATAS

Es una producción del Reino Unido dirigida por Leo Trelling, de 60 minutos de duración y producida por la BBC, que analiza las claves de nuestra adicción a las compras baratas.

Ocurre algo extraño en el precio de las cosas. Una barbacoa cuesta menos que la carne que cocinamos en ella y una calculadora de bolsillo cuesta menos que la pila que lo alimenta. Con la globalización el coste de producción se ha abaratado, se produce más, el coste es menor y el consumo es mayor. Gracias a la contenerización, el coste del transporte de productos baratos por todo el mundo ha descendido. Resulta más barato enviar un contenedor de mercancías desde China hasta Inglaterra, que transportar el mismo contenedor por carretera de Londres a Glasgow.

Y en ningún otro ámbito se pone más claramente de manifiesto nuestra adicción a comprar barato que en el mundo de la moda. El precio de la ropa femenina ha caído un treinta por ciento en los últimos diez años, y las tiendas de bajo coste han proliferado por doquier. Y fabricar más barato ha tenido una consecuencia: la fabricación se ha trasladado a Extremo Oriente, donde los costes laborales son más bajos. La cuestión es que ya no somos una o dos personas las que compramos barato. Todos lo hacemos, y ya está planteando un problema medioambiental que no podemos soslayar.

Mientras los empresarios chinos empiezan a cuestionarse el valor de producir barato, otros se cuestionan las consecuencias de nuestra desmesurada afición a comprar barato. Los expertos pronostican que nuestra adicción a comprar barato puede terminar a medida que empecemos a pagar el coste real de las cosas que deseamos.

(NOTA: Wall-Mart es como el Carrefour de USA)

Escribir en un trabajo, indicando nombre y apellidos en cada una de las hojas o en powerpoint:

  1. ¿Cuál es el motivo de que se pueda producir tan barato?¿ En qué consiste?
  2. ¿Porqué la gente tiene la sensación de que los precios han subido?. Explica lo que ha pasado.
  3. ¿Creés que los centros comerciales son positivos para la economía?¿Qué consecuencias crees que tendrán en la economía?
  4. ¿Porqué China es la fábrica del mundo? ¿Cuál es su estrategia?¿Qué crees que puede pasar a largo plazo?
  5. ¿Cuál es la estrategia de Wall – Mart para vender barato?¿qué opinas?
  6. ¿Cuál es la estrategia de IKEA para vender barato?¿qué opinas?
  7. ¿En qué consiste la contenerización? ¿Porqué permite esto que sea mas barato transportar algo desde China a España que de un punto de España a otro?
  8. Qué opinas del tema …¿son buenas o malas las compras baratas en la economía a corto plazo?¿Y a largo plazo?¿ Hay alternativas?Documental en http://m.tu.tv/videos/adictos-a-las-compras-baratas


¡PROTESTO! (con corbata)

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Hay alumnos (algunos) que no toman en serio a los profesores. Y esto está mal. Hay padres que tampoco, y eso es peor. Pero que la propia administración pública, a la que pertenecemos, no nos tome en serio me parece ¡inaceptable!.
Hay profesores muy buenos, buenos, regulares y malos. Como todo en esta vida. Pero TODOS hemos tenido que estudiar una carrera, hacer un master o un curso de casi un año que se llamaba CAP (con prácticas no remuneradas), hacer decenas de cursos y pasar (normalmente más de una vez) una durísima oposición con y contra compañeros que se van a dejar la piel por ganar la plaza.
La mayoría de mis compañeros son unos magníficos profesionales. Gente que se deja la piel en el trabajo y piensan en lo mejor para los chavales, no en lo mejor para ellos. Gente con la que estoy orgulloso de trabajar día a día.
Juntos luchamos por dar lo mejor en cada clase a pesar de los cambios de las leyes educativas, de cada vez más alumnos en clase (32 en 1º de Bachillerato), de los recortes de presupuesto, de tener ordenadores que no funcionan (muchos de nosotros llevamos nuestros ordenadores para poder trabajar… ¿tienen que llevar los camareros las bandejas de su casa?), de quedar fuera de horas de clase para resolver dudas, de pasarnos interminables horas en casa corrigiendo o preparando clases (¿cuanta gente se lleva el trabajo a casa?)…
Y ahora… ¿nos salen con que hay que evaluar a los profesores?

http://www.elmundo.es/sociedad/2015/11/03/5637c295268e3ecf698b4691.html

Cuando trabajaba en un banco me tomaban en serio. Ahora trabajo mucho mas duro y parece que nadie se lo cree. Si tengo que volver a vestirme de “pingüino”, como en el banco, con traje y corbata, para que me tomen en serio lo haré con mucho gusto. Ahora voy cada día con corbata.Yo voy a intentar seguir siendo el mismo profesor. Porque me cada vez que voy a clase soy consciente de que me enfrento a clientes más importantes que los que jamás tuve en un banco. Allí manejaba dinero. En un Instituto, la educación. Y eso es algo que yo me tomo muy en serio.

Jaime Ramajo Escalera

El Anarquismo

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Muchas gracias a Alfonso, por darnos una interesante charla sobre las ideas anarquistas. Hay otras propuestas de sistemas económicos que las que se encuentran en los libros de primero de Bachillerato.

 

El decrecimiento

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Magnífico artículo sobre lo que es el decrecimiento y que critica a Podemos por abandonar la idea por ser mas posibilistas ante una próximas elecciones. El artículo original, de Alex Corrons, se puede encontrar en el libro “Hasta luego, Pablo” que está publicado bajo licencia creative commons (gratuito)

https://reinventandomundos.files.wordpress.com/2015/04/hastaluegopablo.pdf

PODEMOS FRENTE AL DECRECIMIENTO por Álex Corrons

El colapso

Nos encontramos en un momento histórico sin precedentes. La revolución industrial y la expansión de la industria provocada por un acceso barato al petróleo y otros recursos llegan a su fin. Los científicos calculan que hemos consumido alrededor de la mitad de las reservas mundiales de petróleo; no obstante el verdadero problema no es que se vayan a agotar de un día para otro, sino que el coste energético de la extracción aumenta, hasta el punto de que la relación entre la energía que se produce y la que se consume para producirla -lo que los expertos denominan Tasa de Retorno Energético (TRE)- está bajando de forma alarmante y no está tan lejos el día en que se llegará a consumir más energía de la que se produce. Esto sucede con la mayor parte de los recursos, que cada vez son más escasos, y extraerlos y procesarlos se convierte paulatinamente en una tarea más costosa económica y energéticamente. Las consecuencias son obvias: en Septiembre de 2014, uno de los grupos inversores más conocidos como los “padres” de la industria petrolífera, los Rockefeller, abandonaron sus inversiones en esta industria para llevarse el capital al mercado de las energías renovables. Y esta maniobra no se debió a que de la noche a la mañana se despertaran con conciencia ecológica, sino que simplemente pensaron en la rentabilidad. Estos oligarcas saben que el petróleo barato tiene los días contados, que la producción cada vez requiere de mayor inversión para obtener cada vez menos beneficios, y son conscientes de que el próximo nicho de mercado son las energías renovables. Conviene decir que las energías renovables no son todo lo milagrosas que se nos dice. Los materiales, la fabricación, el transporte y la instalación de estas energías requiere de unos costes energéticos y de ciertos recursos finitos que son muy importantes. Por eso es importante que ante la escasez cada vez mayor de estos recursos, aceleremos la implementación de las renovables, antes de que los costes se disparen más y provoquen que la conversión sea inviable, y un desastre económico.
Si todos los habitantes del planeta vivieran como lo hacemos los europeos necesitaríamos tener a nuestra disposición los recursos de casi cuatro planetas como este. Nuestra huella ecológica recae sobre las espaldas de las próximas generaciones, y también -ahora y antes- sobre los habitantes de los países del Sur; algo paradójico teniendo en cuenta la riqueza de recursos naturales que tienen bajo sus pies, que desde el Norte estamos expoliando sistemáticamente, exportando impactos ambientales y destruyendo la naturaleza más allá de nuestras fronteras, para mantener el sistema productivo y de consumo actual.
En el Estado español, el 25% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y el 40% tiene problemas para llegar a fin de mes. Al mismo tiempo ocupamos el puesto número 6 en uso de agua, el 16 en uso de materiales, el 21 en uso de suelo y el 24 en emisiones de carbono a la atmósfera. Estos datos ponen sobre la mesa una precarización de la sociedad mayúscula y creciente, frente a un sistema productivo pésimo, que sólo favorece a las grandes empresas, las principales beneficiarias de esta crisis. Es necesario un reparto de las riquezas, un cambio de las reglas del juego en favor de la mayoría social, un cambio integral del modelo productivo, plantearnos que no necesitamos tantas mercancías, acercar la producción y el consumo al ámbito local, democratizar la economía, y reducir drásticamente nuestro impacto medioambiental y el consumo de recursos.
El objetivo actual de cualquier gobernante o aspirante a gobernar es que el Producto Interior Bruto (PIB) de su país crezca un 2% al año para garantizar -dicen- el bienestar. Parecen olvidar que esa tasa de crecimiento implicaría duplicar el PIB en 35 años, con el consiguiente aumento en el consumo de recursos naturales, energía y contaminación.
Uno de los graves problemas que hay que resolver es el modelo alimentario industrial, en el que gran parte de nuestros alimentos recorren miles de kilómetros hasta llegar a nuestra despensa. Además producimos alimentos para 12.000 millones de personas, somos 7.400 millones, y sin embargo 1.200 millones de personas pasan hambre, de las cuales el 75% es población campesina, y a su vez el 75% son mujeres y niñas. El 60% de la producción de cereales se destina a la alimentación de la ganadería industrial, y recorre 12.000 Km. de media hasta las granjas europeas o norteamericanas. Otra buena parte de los monocultivos son destinados a agrocombustibles y el 25% de la pesca para la acuicultura.
El sistema monetario es uno de los grandes engaños en los que estamos inmersos. Cada euro, dólar u otras monedas que ingresamos en un banco, sirve para que éstos puedan multiplicar por diez la cantidad de dinero ingresado, para a su vez prestárselo a un tercero, con la única garantía de la confianza en que este dinero será devuelto con un interés añadido. El problema es que hay una parte de esa deuda que nunca se va a poder devolver, ya que ese dinero no está respaldado por nada, no tiene ningún valor intrínseco y es por tanto una estafa que ahora mucha gente está empezando a comprender. Debemos prestar atención a esta cuestión, ya que la deuda perpetua es lo que provoca el crecimiento perpetuo de forma desmedida: a mayor capacidad de endeudamiento, mayor capacidad de consumo de recursos naturales y por tanto, mayor aceleración de los problemas que nos aproximan al colapso. La mayor parte de los políticos y economistas nos hablan de un crecimiento que se recupera, un crédito que fluye y un aumento del consumo como algo positivo. En realidad habría que leer entre líneas: “¿ven ustedes ese precipicio? Pues aceleremos para llegar antes a él”.
La idea de que el trabajo asalariado libera a las personas y les ofrece autonomía económica es un relato construido por el sistema capitalista que actualmente es, cuando menos, cuestionable. La alienación de muchos trabajos, la sumisión que arrastran las jerarquías, la cantidad de horas de trabajo en detrimento de la vida social y de la autogestión, y por tanto de la emancipación y liberación, han convertido al trabajo asalariado en un modelo que muchas personas llamamos “esclavitud asalariada”. La aceptación de estas reglas del juego viene motivada por el elemento que resulta ser el denominador común de nuestra sociedad: el consumo. Si a día de hoy nos podemos imaginar una revolución social que saque a la calle a millones de personas bajo un problema común, este sería la limitación del consumo por la carestía de las mercancías que aparecerá ante la escasez de recursos naturales.
En un escenario de recursos limitados, el crecimiento asienta sus cimientos sobre las desigualdades. Siete de cada diez personas pobres en el mundo son mujeres. La economista experta en cooperación y desarrollo, Bibiana Medialdea, decía en la charla organizada por la Coordinadora de ONGDs de Euskadi “Críticas y alternativas feministas a un modelo agotado” en Mayo de 2014:
“Ahora inmersos en esta crisis, podemos caer en la tentación de pensar que el sistema funcionaba bien antes de esta crisis financiera. Por eso es conveniente recordar algunos datos del barómetro social para 1999-2007, en el estado español, periodo de auge de nuestra economía, y donde el salario en términos reales, es decir la capacidad adquisitiva promedio de los trabajadores y las trabajadoras creció un 1%, el subsidio de desempleo un 4%, los beneficios empresariales un 60%, el valor de los activos financieros un 75%, y el patrimonio inmobiliario un 125%. En aquellos buenos tiempos, se dieron desde un 1% hasta un 125% de diferencia en el crecimiento. La desigualdad, enemigo número uno del desarrollo, es endémica y un rasgo de nuestro modelo económico. Por eso los problemas que la crisis saca a la luz debemos interpretarlos como síntoma, y no como único problema, ya que es el modelo en sí quien está agotado. Nos encontramos ante un modelo que tiene límites evidentes y no ante un modelo con ciertos problemas.
Otro aspecto que pasa más desapercibido ahora con la crisis, es que están perdiendo importancia, desde el punto de vista analítico y político, los impactos específicos de la crisis sobre los colectivos económicamente más vulnerables. En sociedades desarrolladas, incluso, los niveles de renta, accesos a derechos, a recursos, etc., están determinados aún por el sexo de las personas. Existe una discriminación sistemática que afecta al 50% de la población. Si ignoramos esta discriminación fundamental, obviando esta fractura de género, es imposible hacer un diagnóstico de los problemas que tenemos y concebir y formular alternativas que vayan a resolver estos problemas económicos. Para tener ese diagnóstico debemos adoptar la perspectiva feminista, entender qué nos está pasando y ser capaces de pensar cómo podemos organizarnos de otra manera.”

La ideología del crecimiento económico

El relato predominante de nuestra sociedad es el que nos cuenta que nuestro modelo de vida se encuentra en un estatus superior y describe la historia de la humanidad como una secuencia que avanza del salvajismo a la civilización, y por lo tanto al progreso. Estamos convencidos de este relato etnocéntrico, en el cual nos vemos como “la civilización por excelencia”. Este es el increíble argumento para expoliar los recursos de los países “no civilizados”, por medio del neo-colonialismo y la globalización económica capitalista, mientras en esta sociedad de la opulencia, la precariedad crece exponencialmente.
El colapso de una civilización fundamentada en el crecimiento y en la destrucción de la biosfera es la preocupante realidad de nuestra existencia. Nada se menciona de esto en los grandes medios de comunicación, esos que viven de la publicidad de grandes empresas que buscan aumentar el consumo de sus mercancías. Es como si estuviéramos viviendo dentro deEl Show de Truman, esa película en la que Jim Carrey vivía toda su vida dentro de un plató de televisión gigante sin saberlo, llevando una vida que le sirvieron en bandeja desde pequeño. Hoy parece que muchas personas hemos descubierto que estamos en un plató y queremos salir de él, no para dirigir la película, sino para vivir la vida.
Las personas que vivimos en la ciudad recibimos cerca de tres mil impactos publicitarios diarios, lo que al año es cerca de un millón. Esto refleja que vivimos en la sociedad del consumo, de las marcas, los patrocinios, los logotipos, los escaparates llenos de ofertas, rebajas y recontrarrebajas, descuentos por doquier, carteles publicitarios en el espacio público, estaciones y líneas de metro que cambian su nombre por el de una multinacional, autobuses, trenes, tranvías, metros y taxis cubiertos de publicidad en movimiento. Vemos la televisión 240 minutos al día, durante los cuales visualizamos 90 anuncios publicitarios. Internet también es un espacio plagado de publicidad constante, en las redes sociales, los buscadores, las plataformas multimedia y de ocio, todo está sometido a la publicidad y a la mercantilización.
En este escenario, resulta complicado combatir el discurso del crecimiento como única posibilidad: el principal objetivo que percibimos es el del consumo, y para poder mantener el ritmo de consumo o incluso consumir mercancías fuera de nuestro alcance, necesitamos crecer hasta el infinito. El consumo es proyectado como paradigma del bienestar. El capitalismo no está solamente representado por las grandes multinacionales; el capitalismo es cognitivo, lo llevamos dentro de nuestras mentes, en la cotidianidad de nuestra vida diaria recibimos un auténtico bombardeo de mensajes que se instalan en el imaginario colectivo. En las tertulias políticas invitan a tertulianos, políticos, periodistas, abogados y economistas, todos ellos de posiciones políticas aparentemente diferentes, pero todos están de acuerdo en lo esencial: el crecimiento económico, el aumento del consumo, y por tanto del Producto Interior Bruto son la meta a perseguir, son la fuente del bienestar y del progreso; nadie lo discute, ya puede hablar alguien de izquierdas, de derechas, o de extremo centro, en esto coinciden siempre. ¿Por qué los medios de comunicación no dan espacio al discurso del decrecimiento? Es sencillo: la televisión y en general, los medios de comunicación, viven de la publicidad; publicidad de empresas que nos tratan de vender sus mercancías. Por tanto, que alguien hable de decrecimiento en los medios de comunicación del sistema es contraproducente para los intereses de las marcas que financian estos medios.
La inmensa mayoría de los políticos también tienen este discurso sobre el crecimiento, defienden una visión tremendamente cortoplacista ya que su objetivo primordial es ganar las próximas elecciones, y parece mucho más fácil hacerlo sin llevar la contraria al dogma productivista, necesario para que el sistema capitalista siga su rumbo. Y este es esencialmente el problema, no podemos seguir creciendo porque no tenemos recursos para poder hacerlo. Ya no es una reclamación exclusivamente ecologista, es una cuestión de límites físicos del planeta. Debemos volcar nuestros esfuerzos en tumbar el discurso predominante del crecimiento en nuestro entorno, en los medios de comunicación, en las organizaciones y movimientos políticos y sociales, haciendo ver que otra forma de vivir es posible, que el decrecimiento no es ninguna amenaza al bienestar, muy al contrario, es la garantía del bienestar y de la supervivencia si queremos que las próximas generaciones y buena parte de la humanidad hoy puedan subsistir en este planeta. Estamos en un punto en el que el capitalismo se va desvaneciendo como “promesa” de progreso en nuestra sociedad, por eso es momento de construir realidades paralelas para, paulatinamente y sin descanso, establecer un orden totalmente distinto.

¿Qué es eso del decrecimiento?

El término “decrecimiento” es interpretado por muchas personas pertenecientes a diferentes posturas ideológicas como una enmienda a la totalidad y el destierro del término “crecimiento”. Conviene aclarar que las personas que defendemos la postura del decrecimiento, defendemos decrecer en el consumo de recursos naturales finitos y en las actividades que perjudican a la biosfera y, en definitiva, a todos los seres vivos. Sin embargo, defendemos el crecimiento en muchos otros aspectos como el cultural y las labores de cuidado de las personas y la biosfera. También creemos que es necesario un crecimiento ético, de la conciencia, del apoyo mutuo, de la soberanía alimentaria, del consumo de productos ecológicos y biológicos, y de toda actividad que no incida en el consumo de recursos finitos y en dañar el medio natural, que nos pueda aportar una vida mejor para todos los seres que cohabitamos este planeta.
Hay sociedades -como las de muchos países africanos- que no tienen que decrecer, deben crecer hasta recuperar la dignidad que nuestro crecimiento les robó, sin imitar nuestro modelo devastador y sabiendo administrar bien los recursos a su alcance. La “Europa ilustrada” suele combatir el discurso del decrecimiento señalándolo como “el que nos quiere situar en la pobreza de los de ahí abajo”, en una visión clasista y eurocéntrica bastante despreciable, dado que la pobreza del Sur no es más que la consecuencia de la opulencia del Norte.
Muchas de las recetas propuestas ante la crisis climática y energética se basan en implementar las energías renovables en sustitución de los modelos predominantes de producción eléctrica más contaminantes y que precisan de más recursos finitos. Es importante señalar que el consumo eléctrico global supone el 15% del total de la energía que consumimos, con lo que si cambiamos el 100% de la producción eléctrica por las renovables, estaríamos solucionando el 15% del problema energético. El mayor reto y más difícil es la dependencia de los combustibles fósiles utilizados para la agricultura industrial y sus pesticidas, el transporte, la construcción y la industria petroquímica (plásticos) son las que acumulan la mayor parte del consumo energético.
El decrecimiento por tanto, propone un cambio integral del sistema, en el que el consumo pase a ser el necesario para el sostenimiento de la vida, y no un elemento creador de felicidad y bienestar. Es un llamamiento a buscar el buen vivir mediante el apoyo mutuo, los cuidados, el consumo y producción local, la autogestión y la reconfiguración del ámbito laboral, repartiendo los trabajos en igualdad, reduciendo las horas dedicadas a la producción, en favor de los trabajos para recuperar la vida social, y el cuidado de los seres vivos.
Según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo, en el último lustro, en el Estado español se ha aumentado un 8% la producción, al tiempo que se ha perdido un 6% en salarios. Esto alude a otro problema: el reparto de la riqueza, algo absolutamente necesario, ya que las veinte personas con mayor capital en España poseen el mismo capital que los nueve millones más pobres. Llevando a cabo un reparto justo de la riqueza, y sustituyendo el objetivo de crecer por el del buen vivir, el crecimiento económico perdería sentido, al estar satisfechas las necesidades al margen del consumo y del endeudamiento.
Rescato unas palabras de una entrevista a Yayo Herrero, antropóloga, educadora social, ingeniera técnica agrícola y activista desde la ecología social, para el libro -cuya lectura recomiendo- ‘Euskal Herria. Decrecimiento y Buen Vivir. Alternativas al modelo actual'(Sua 2014, Mugarik Gabe):
“Nosotros hablamos del decrecimiento de la esfera material de la economía porque nuestras sociedades van a tener que aprender a vivir con menos materiales y energía, con menos cobre, menos platino, menos litio, menos petróleo… Si a esto le sumamos el calentamiento global, que básicamente significa un cambio en las reglas que organizan lo vivo, te encuentras en un momento en que ese decrecimiento es una obligación”.
“Si sabemos que estamos en un planeta con recursos naturales finitos, que tiene una cantidad predeterminada y escasa de estos recursos, su regeneración no es tan veloz como nuestra capacidad de extracción y consumo, deberíamos plantearnos seriamente qué producir, para quién, cuánto y cómo.”

¿Hacemos lo que Podemos?

“El problema no es que la pequeña y mediana empresa no pueda pagar los costes laborales de sus trabajadores, el problema es que la gente no consume”. Una frase que Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, ha repetido en muchas de sus intervenciones en los medios de comunicación aludiendo a Keynes.
“¿Vosotros creéis que Podemos puede presentarse a unas elecciones planteando el decrecimiento cuando los demás van a ofrecer lo contrario? Nosotros creemos que no”.Juan Carlos Monedero, portavoz y fundador de Podemos, durante las jornadas “El reto del empleo en tiempos de crisis – Trabajo, empleo y límites del planeta”, Noviembre de 2014.
El modelo económico de Podemos tiene claras referencias al keynesianismo. Vicenç Navarro y Juan Torres, académicos reconocidos internacionalmente, no esconden su apuesta por ese modelo, que en su día tuvo su validez para salvarle la cara al sistema capitalista. El keynesianismo consiste en incrementar considerablemente la inversión pública para aumentar la demanda agregada, esto es, el consumo de las familias y las pequeñas y medianas empresas, de cara a crear empleos, aumentar el poder adquisitivo de las personas y que la rueda del consumo y del crecimiento siga girando de forma perpetua. Vicenç Navarro en varios artículos ha mostrado su oposición frontal al decrecimiento y en una intervención en La Tuerka (programa de PúblicoTV) sobre el decrecimiento, aseveró: “los que están proponiendo el decrecimiento son unos reaccionarios”.
Vicenç Navarro asegura que los que defendemos el decrecimiento olvidamos que hay diferentes tipos de crecimiento, y pone el ejemplo de que podemos crecer en la fabricación de vehículos eléctricos en detrimento de los vehículos que utilizan combustibles fósiles, y que ese tipo de crecimiento es recomendable. Parece ser que olvida ciertas cosas, como que el litio disponible da para fabricar sólo un millón de estos vehículos al año a nivel mundial (frente a los mil millones de coches que ya hay en el planeta), y que las reservas de ese material son limitadas, por no hablar del consumo de materias primas y energía que requiere la industria del automóvil particular, independientemente del combustible que estos utilicen para circular. La respuesta del decrecimiento a ese modelo de crecimiento propuesto por Navarro es el crecimiento -aquí sí- de los medios de transporte colectivos, al mismo tiempo fomentando la economía local y reduciendo la necesidad de movilidad a largas distancias en la vida cotidiana de las personas y en los transportes de mercancías.
Pablo Iglesias ha repetido en multitud de ocasiones: “de la crisis se sale con políticas económicas expansivas, aumentando la demanda agregada”. Esas políticas expansivas enmarcadas en el panorama del colapso de los recursos naturales, recaerían sobre los países del Sur y sobre las próximas generaciones. La economía basada en el consumo ha de terminar además, porque es físicamente imposible mantenerla a pocos años vista, lo que deberíamos de discutir es cómo sustituimos el modelo.
Llama la atención cómo Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Alberto Garzón y otras figuras públicas que defienden una postura a favor del crecimiento económico, firman públicamente el  “Manifiesto Última Llamada” que aboga exactamente por lo contrario. Este manifiesto pretendía ser una llamada de atención a la sociedad, para advertir de que estamos en una situación límite en la que la escasez de los recursos y los problemas ecológicos se están multiplicando exponencialmente, y que tenemos la responsabilidad de cambiar todo el modelo capitalista que provoca esta situación. Si no se trata de salir en la foto, que no lo hagan de perfil y de puntillas, y que se mojen.
El que una organización política se haga llamar “Podemos”, podría dar a entender que podemos cambiarlo todo, pero parece que pretende ser “hacemos lo que Podemos”, dando por hecho que muchas cosas esenciales no pueden cambiarse. Podemos, no es el 15M, ni pretende serlo, y en ese camino hacia el éxito electoral, se han olvidado de las reclamaciones de los movimientos sociales implicados en el cambio de la sociedad desde abajo. A cambio ha conquistado al gran público que sigue sus intervenciones televisivas, y a otras muchas personas que de buena fe creen que es su última esperanza. Es ahí donde Podemos ha ganado, ha creado expectativas, esperanza en mucha gente, veremos en qué se convierte bajo la lógica de la búsqueda de las mayorías sociales. Creo que son conscientes de la escasez de recursos naturales y el problema ecológico y social al que nos enfrentamos, aunque no sé hasta qué punto, porque por encima de esto, impera en ellos la lógica de la conquista del poder, y creo que ven el problema como lo ven muchos dirigentes políticos de otros países que acuden a cumbres internacionales sobre el clima: buenas palabras que nunca acaban de materializar en sus políticas de gobierno.
Ellos tienen mucha capacidad de convocatoria en los medios de comunicación, tienen ese poder de divulgar ideas rupturistas, que modifiquen el debate establecido. De hecho, han introducido en el debate asuntos de interés de los que ningún partido hablaba, como la renta básica universal o la auditoría de la deuda; es arriesgado tratar estos temas, pero a la vez es necesario poner encima de la mesa este otro debate, que es de vital importancia para cambiar las reglas del juego. Por eso creo que el decrecimiento es una de las asignaturas pendientes más importantes en el discurso de Podemos, ya que es la mayor garantía de progreso social, cultural, laboral, del cuidado de la naturaleza y de nuestras vidas. Muy al contrario, el crecimiento nos aboca a la escasez, a la alienación, a la desigualdad, a la precariedad laboral y a la destrucción de la biosfera.
Promover el decrecimiento obliga a apostar por la economía local, las monedas sociales con carácter ético, la soberanía alimentaria, los espacios de autogestión, abandonar el productivismo y el extractivismo, y es antagónico al proyecto que propone Podemos, en el que el Estado es el principal garante del bienestar, y en el que se asume el discurso del crecimiento como fuente de bienestar y progreso, para conseguir el apoyo electoral. Creo que cometen un error muy grave al adoptar como propia la postura del crecimiento y por tanto del capitalismo. El keynesianismo es pan para hoy, hambre para mañana, y lo que es peor, ya es hambre hoy para una parte importante de la humanidad y para la naturaleza. Hoy deberíamos hablar de dos posturas antagónicas: una es el productivismo, defendido por los neoliberales en forma de darwinismo social y por los socialdemócratas en forma de reparto de los beneficios dentro del marco de las democracias liberales capitalistas, y por otro lado, la postura de la reconciliación con la naturaleza y con el buen vivir defendida desde el “ecologismo libertario”, de los que hay muchos ejemplos que no necesariamente se reconocerán todos con esta etiqueta.
Es necesario disputar la hegemonía cultural en lugar de la electoral, necesitamos una sociedad consciente del problema al que nos enfrentamos, y que en los próximos años vamos a padecer como no tomemos el camino adecuado para que nuestra existencia sea posible en igualdad y sostenibilidad. Se acercan tiempos difíciles, debemos ser osadas y no esconder la realidad; no se trata de que seamos catastrofistas y nos encerremos en el discurso de que no hay nada que hacer, ya que eso nos conduce al inmovilismo y al fracaso; se trata de irrumpir con un discurso optimista que muestre que existen alternativas que nos pueden llevar a vivir mejor con menos, al tiempo que se hace un llamamiento a la responsabilidad colectiva como habitantes de un lugar común que debemos conservar para poder seguir viviendo en él.
Las leyes de la física y la escasez nos obligan a decrecer y a cambiar el sistema económico, laboral, social y cultural, y para ello necesitamos desear el cambio, antes de que el cambio nos atropelle.
Antonio Turiel, físico del CSIC, experto en el peak oil y autor del blog “The Oil Crash”(crashoil.blogspot.com) dice en un artículo titulado ‘Lo que no podemos’:
“Los decrecentistas, en realidad, tienen que entender que hay que seguir haciendo pedagogía con la sociedad. Hay que seguir explicando que el ecosistema planetario está gravemente enfermo, y que esta frase no es un lugar común sino un hecho constatado y doloroso; hay que seguir diciendo que esta crisis no va a acabar nunca y explicar el porqué; hay que decir en voz cada vez más alta que ni el fracking ni las renovables ni ninguna otra tecnología-milagro van a resolver nuestros problemas; hay que advertir que a pesar de los sueños de recuperación estamos a las puertas de una gran recesión que puede traer consecuencias peligrosas e imprevisibles; hay que gritar, a pleno pulmón, la verdad a la cara. Sólo cuando sepamos podremos comprender mejor lo que sucede, cambiando también lo que somos. Sólo cuando cambiemos lo que somos cambiaremos lo que podemos. Y sólo entonces podremos.”
La socialdemocracia es el salvoconducto del sistema totalitario mercantil. Decir que se puede “salir de la crisis”, “acabar con la corrupción” o “recuperar el crecimiento económico” -mediante dinero deuda o devaluación, y explotación de recursos finitos-, es asumir que este sistema tiene remedio -eso a lo que los socialdemócratas llaman “realismo”-, frente a las personas que nos oponemos a esta aceptación servil del orden establecido. El neoliberalismo y la socialdemocracia son las dos caras de la misma moneda: cuando una de las dos caras se desgasta, aparece la otra como solución única a nuestros problemas. El Estado y la delegación del poder en unas minorías que se erigen como los “sabios gestores” o como los “gestores honrados y generosos”, nos impiden avanzar por el camino de la democracia directa, la autogestión, la emancipación y del cuidado de la naturaleza y la vida.

El decrecimiento y la autogestión para el buen vivir

“Cualquier contestación al capitalismo tiene que ser decrecentista, autogestionaria, antipatrialcal e internacionalista”. Carlos Taibo, escritor y profesor de política en la UAM.

 

Es necesario que construyamos un modelo paralelo a este sistema de consumo, en el cual primen el apoyo mutuo y la autogestión y que nos libere de la dependencia del sistema en temas primordiales como la energía, el agua y la soberanía alimentaria.
Tenemos mucho que desaprender y comenzar a construir realidades que aumenten nuestro bienestar y el de todos los seres vivos con los que compartimos este lugar. El decrecimiento como fórmula de aumento del bienestar nos invita a trabajar menos horas de forma asalariada, y en cambio, a aumentar el número de horas que dedicamos a la vida social, a proyectos comunes que nos liberen  del capitalismo, creando una economía cada vez más local, solidaria y que respete los límites de la naturaleza, por el camino de la economía de los bienes comunes, el reparto de los trabajos productivos y reproductivos, y una renta básica de transición, cediendo el protagonismo a las monedas sociales. Son amplísimos los caminos del decrecimiento y el buen vivir que nos conducen por las vías de la autogestión: los grupos de consumo, las ecoaldeas, las cooperativas integrales, de crédito, y de usufructo de viviendas, la ocupación y autogestión de centros de trabajo en quiebra por parte de las trabajadoras, y cualquier espacio que emerja de las necesidades reales de la sociedad y de la naturaleza. Asimismo implica luchar contra la obsolescencia programada y contra la colonización de la publicidad en nuestras vidas, fomentar el acercamiento entre productores y consumidores, “ruralizar” la sociedad repensando el modelo urbanístico de las ciudades y sus cinturones industriales, luchar contra gentrificación, sustituir espacios destinados a vehículos privados por espacios para el esparcimiento, para huertos urbanos y para transportes colectivos, alcanzar la soberanía energética y alimentaria, y tantas cosas que se pueden hacer para crear una economía diferente, decrecentista, anticapitalista y del buen vivir, abogando por la abolición del patriarcado y de cualquier forma de discriminación por cuestiones de sexo, etnia, creencia o pensamiento.
El buen vivir es aquel que procura unos estándares de vida suficientes a cambio de destinar más tiempo a satisfacer las necesidades no materiales: la familia, las amistades, el aprendizaje, proyectos artísticos o intelectuales, autoproducción, compromisos sociales, participación política, relajación, exploración espiritual, búsqueda de placeres y otras actividades que se relacionan poco o nada con el dinero.
No debemos olvidar lo más importante, la labor que individualmente debemos hacer para construir un sujeto con otros valores distintos, en los que primen el altruismo, frente al egoísmo; la cooperación, frente a la competición; la vida social, frente al consumismo; el actuar localmente y pensar globalmente, frente a la globalización capitalista; la calidad, frente a la cantidad y la productividad; la solidaridad y la responsabilidad, frente al individualismo; el amor, frente al odio…
Cambiemos el ruido y la materia, por el amor y la poesía.
Sólo la utopía puede evitar la distopía.

Se reduce la extrema pobreza global

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La mejor noticia económica que he leído en años. Tomado del periódico “20 minutos”

http://www.20minutos.es/noticia/2571992/0/extrema/pobreza/mundial-2015/

La extrema pobreza global bajará por primera vez del 10% en 2015, según el Banco Mundial La ciudadela Triángulo de Solidaridad, en San José (Costa Rica). (Jeffrey Arguedas  / EFE)

 

El número de personas que viven en condiciones de extrema pobreza en el mundo ha pasado de 902 millones a 702 en tres años. “Somos la primera generación que podemos poner fin a la pobreza”, según ha dicho el presidente del Banco Mundial. ECO

El número de personas que viven en condiciones de extrema pobreza en el mundo se reducirá a finales de 2015 a 702 millones, frente a los 902 millones de 2012, lo que significa que habrá bajado por primera vez del 10% de la población, indicó este domingo el Banco Mundial (BM) en sus nuevas proyecciones.

En los últimos tres años, 200 millones de personas han salido de la extrema pobreza y el porcentaje del total habrá pasado del 12,8% en 2012 al 9,6% al final de este año. “Estas proyecciones demuestran que somos la primera generación en la historia de la Humanidad que podemos poner fin a la pobreza extrema”, señaló Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, en una conferencia de prensa para presentar los datos.

Gran parte de este descenso global se debe a la expansión registrada por India En la comparecencia, en la que Kim estuvo acompañado por el economista jefe del BM, Kaushik Basu, ambos explicaron que la reducción de la extrema pobreza en estos tres años se produjo en todo el planeta. En Asia Oriental y el Pacífico, se pasó del 7,2% al 4,1%; en Latinoamérica, del 6,2% al 5,6%; en el sur de Asia, del 18,8% a 13,5%; y en el África Subsahariana descendió del 42,6% al 32,5%. “Gran parte de este descenso global se debe a la expansión registrada por India”, aseguró Basu, al apuntar que la economía india es la que sigue registrando unas tasas de crecimiento elevadas.

La institución internacional destacó cómo la concentración de la pobreza global en las últimas dos décadas se ha trasladado de Asia al África Subsahariana: en 1990 la mitad de la población estaba en el continente asiático y cerca del 15% lo hacía en África. En cambio, las nuevas previsiones sitúan en 2015 a la mitad de la población global bajo el umbral de la pobreza en África y apenas un 15% estarán en Asia. Conflictos bélicos A pesar de la tendencia generalizada a la baja, el BM advirtió de que la pobreza se está haciendo “más profunda y enraizada en los países afectados por conflictos bélicos o excesivamente dependientes en las exportaciones de materias primas”. En concreto, África Subsahariana se ve especialmente afectada por el “rápido” crecimiento demográfico, ya que se trata de “un factor clave para frenar el progreso”. No obstante, el presidente del BM precisó que estos progresos se encuentran ahora “amenazados” por el periodo de ralentización del crecimiento en los emergentes y la volatilidad financiera en los mercados emergentes.La concentración de la pobreza global en las últimas dos décadas se ha trasladado de Asia al África Subsahariana Kim subrayó que “los emergentes están enfrentando una situación muy difícil para acceder a capital”, ante los crecientes costes de financiación asociados a la inminente subida de tipos de interés en EE UU. En esta ocasión, además, el BM anunció que había actualizado el umbral de pobreza extrema, que hasta ahora se situaba en 1,25 dólares al día, a 1,90 dólares al día, para incorporar “nueva información sobre las diferencias en el coste de vida entre los países”. Por último, Kim instó en su llamamiento a un crecimiento inclusivo frente a la noción de “economía de goteo”, que, a su juicio, solo contribuye a reforzar la desigualdad; e insistió en fortalecer una recaudación de impuestos más equitativa en los países en desarrollo que evite la evasión por parte de los más ricos.

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